Entraba a una emoción que ni yo podía explicar, acariciando cada palabra que me decías, tratando de entender porque te habías fijado en mi y no en otro, pero al final me di cuenta que te fijabas en mis sentimientos y no en mi apariencia.
Al fin logre entender la situación en la que estaba, me di cuenta que estaba rodeado por caricias que nunca nadie antes me habían dado y hundido en un sentimiento que jamás antes había imaginado. Tu me dijiste que estabas preocupada por lo nuestro, que tarde o temprano nuestra relación se iría a los mas profundo de nuestros recuerdos.
Estaba tan segado por el amor que sentía por ti, que no te escuche y seguí caminado con grandes pasos al fin de nuestros caminos.
Recuerdo esa tarde maravillosa y a la vez aterradora, por la impáctate noticia que ibas a escupir de tus labios, pero confiado de que ese día iba a ser especial, como todos los otros que vivimos juntos. Estaba totalmente equivocado ese día iba a ser el peor día de mi vida.
Ya cuando el sol se escondía por la presencia de la luz blanca, me llevaste al final de nuestros caminos dándome la noticia que ni en mi PUTA vida pensé escucharla de tus labios. Ay en ese preciso momento mis “espejos de color” se vieron hundidos por una mezcla de ira, temor y tristeza, que caía por mis mejillas. Era el fin.
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